Por: Roberto López

Temple cruzado

En las semanas previas a la consagración de Universidad Católica, casi de lo único que se hablaba en los adversarios más cercanos a la UC, era si los cruzados se iban a caer o no.

Fernando Manríquez de la U. de Concepción fue categórico y sentenció que así sería. No fue el único. Tanto se preocuparon de una eventual caída de la UC, que cuando despertaron los cruzados ya habían levantado la copa. La trece en su historial deportivo.

A la Católica de San José le pueden faltar muchas cosas, pero hay una que no le faltó nunca: temple.

En San Carlos a veces escaseó el juego ofensivo y en otras los goles, pero siempre hubo convicción en el trabajo realizado. Incluso en los momentos más complejos.

La UC fue puntera 26 de las 30 fechas que tuvo el torneo nacional, y cuando no tuvo la punta, la recuperó casi de inmediato. Ese poder de reacción lo tuvo tanto a lo largo del torneo, como en momentos complejos durante el desarrollo de los distintos partidos.

Católica dio vuelta partidos en los que parecía no tener cómo hacerlo. Como contra San Luis en San Carlos –golazo inolvidable de José Pedro Fuenzalida-.

Se repuso de inicios complejos y terminó rescatando puntos que bien pueden valer un campeonato. Antofagasta en el estadio en el Calvo y Bascuñán es un buen ejemplo. Además ganó los partidos que tenía que ganar. Colo Colo, Universidad de Concepción y O'Higgins en San Carlos, Temuco en el Germán Becker. Puntos vitales en momentos clave del torneo.

Cuando sus estandartes no aparecían, fueron sus apuestas jóvenes los que supieron poner el hombro. Las trancadas con la cabeza y el buen juego de Ignacio Saavedra, los desbordes de César Munder y los goles de David Henríquez –en el primer semestre-, sostuvieron por momentos la campaña.

Incluso los más resistidos por la hinchada se pusieron el traje de héroe en el momento justo. Voboril fue central contra Universidad de Concepción y pese a que terminó jugando desagarrado aquel compromiso, fue clave. Casi tanto como la tapada de Matías Dituro cuando no quedaba nada. El gol de Sebastián Sáez en Antofagasta fue otro de los hitos que marcó el tramo final de los cruzados rumbo a la cuarta en la última década. Qué decir de Andrés Vilches y sus goles. Contra Universidad de Concepción en San Carlos –el día de las camisetas rosadas-, o el último frente a Temuco para aplacar cualquier duda en el momento final.

Sin duda que las figuras de la UC son otras. Dituro, Aued, Buonanotte y el "Chapa", José Pedro Fuenzalida. Por supuesto. Pero como remarcó San José, en un equipo que aspira a la corona todos son necesarios. Todos. Sin ir más lejos, Carreño -uno de los más postergados-, fue el encargado de abrir la ruta en Temuco con un golazo inatajable para Gamonal.

Hay deudas. Desde luego que las hay. Beñat San José reconoció que a su equipo le falta gol y que en eso, como en otras cosas deben trabajar para permitir que la UC , su fútbol y su temple, se luzcan ya no sólo en nuestras canchas, también en las de Sudamérica. Esas en la que los Cruzados han sabido lucir su estampa en épocas pasadas.

En hora buena por la Católica que se queda, con justicia, con su tercer torneo en los últimos cinco que se han disputado. Ni más ni menos.

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