Por: Juan Carlos Villalta

Sociedades Anónimas en el fútbol: éxitos y fracasos

La Ley de Sociedades Anónimas Deportivas generada por Ley N° 20.019 promulgada con fecha 5 de mayo de 2005, vino a traer alivio al fútbol chileno en un momento de profunda crisis, manifestada en una abultada deuda previsional por incumplimiento en la tributación de los contratos de los jugadores, por los atrasos continuos que existían y reclamos del Sindicato de Jugadores derivados de estos problemas contractuales, y porque en realidad la mayoría de los clubes estaban en un déficit financiero profundo, reflejado en la quiebra de Colo Colo y de la Universidad de Chile.

De tal modo este alivio, en su momento y en el contexto en que se dictó, resultó con el beneplácito casi mayoritario de toda la gente aficionada y cercana al fútbol. Indudablemente constituía un paso de una institucionalidad de mayor jerarquía que las Corporaciones de Derecho Privado sin fines de lucro que en verdad ya no cumplían su rol, fundamentalmente por la falta de fiscalización que de ellas tenía que hacer el Ministerio de Justicia y que jamás lo hizo.

De tal modo que, desde esa perspectiva, uno podría decir que las leyes de sociedad anónima trajeron beneficios al fútbol.

Con el transcurrir del tiempo, normalizado el fútbol en el aspecto financiero fundamentalmente, es evidente que las críticas no tardaron en aparecer. Y ellas se producen, en lo fundamental, por la falta de identidad de aquellos que administran a través de las concesiones que permitió la ley (léase "Blanco y Negro", léase "Azul Azul"), y otras que se fueron formando en distintas regiones y que son quienes administran el fútbol de hoy.

Evidentemente eso es notorio, pareciera que aquellos que administran no son, efectivamente, genuinos hinchas o genuinos amantes del fútbol, si no que más bien en las sociedades anónimas sus integrantes ven más que nada una oportunidad de negocio. Puede ser, pero no es del todo justo señalarlo de esa manera, porque al fin y al cabo las acciones que se compran pierden o ganan su valor dependiendo del éxito que se está obteniendo en la parte deportiva del club.

Otro aspecto tiene que ver con los clubes o las instituciones que siguen subsistiendo como lo hace Colo Colo, institución que existe hoy como Corporación Club Social y Deportivo Colo Colo, o en el caso de la Universidad de Chile que existe hoy como Club Deportivo Universidad de Chile. En realidad siempre están observando el proceso de las sociedades anónimas porque saben que al cabo de un tiempo, 30 años, éstas van a tener que devolver todo aquello que se les entregó por concesión, producto de la Ley de Sociedades Anónimas. Entonces ellos muestran interés por retomar el control de los clubes, en circunstancias que hacerlo sería un caos. Jurídicamente se ve imposible pues los contratos están celebrados, y además, por la capacidad de administración de las corporaciones, desde el punto de vista económico. 

El aporte de capitales a través de sociedades anónimas que está atomizado en muchas acciones de muchos hinchas, evidentemente es el camino que corresponde, lo cual no obsta que efectivamente puedan realizarse a futuro ajustes a la Ley de Sociedades Anónimas tendientes a que, precisamente, las personas, los socios, los hinchas, aquellos que por muchos años lo han sido, tengan un acceso a la información y a una mayor participación en la gestión que están haciendo las sociedades anónimas hoy en día.

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