Por: Roberto López

Respeto

Sudamérica es un continente que, futbolísticamente, se jacta de ser el mejor del planeta. Era que no. Acá nacieron Pelé, Maradona, Di Stéfano, Garrincha y también Elías Figueroa. Por nombrar algunos.

Nos llenamos la boca asegurando que nuestras clasificatorias son las más difíciles del mundo y que nos merecemos más cupos en el Mundial. Pero a la hora de la verdad sólo dos son los realmente poderosos: Argentina y Brasil. También está Uruguay.

Cada Mundial supone un nuevo desafío y la oportunidad de revalidar nuestra pretendida supremacía. No siempre pasa. Once veces ganó Europa, nueve Sudamérica.

Aún así, acá es donde los del Viejo Continente vienen a buscar la magia, las gambetas de aquellos jugadores excepcionales que hacen que sus ligas sean las mejores del mundo. ¿Por qué no sentirnos superiores entonces?

Miramos en menos a la Concacaf y nos reímos del nivel del fútbol asiático. Sabemos que los africanos son potentes físicamente y que los europeos son bravos tácticamente. A los oceánicos ni los consideramos. Nos creemos mejores, pero hay que demostrarlo. En la cancha.

Terminada la primera fecha del Mundial, el resumen para los de este lado del mundo es decepcionante. Ganó Uruguay –apenas-, empataron Brasil y Argentina, perdieron Perú y Colombia. Con rivales "ahí no más". Ni Suiza, ni Islandia, ni Japón, ni Dinamarca y tampoco Egipto, califican como adversarios potentes. Más bien del montón no más.

Pero aún aquellos equipos y los de otras latitudes del mundo, se las ingenian para complicarnos. No tienen "la magia" de los nuestros, pero nos fastidian.

Nos ahogan en la salida o nos esperan bien atrás. Recurren a la falta reiterada y de cuando en cuando nos hacen marca personal. Bien por ellos. Es problema nuestro, los supuestamente superiores, cómo descifrar esos esquemas y superarlos. Para eso tenemos a los mejores jugadores del mundo.

Falta humildad y respeto. Si lo sabremos en Chile, que nos quedamos afuera de Rusia 2018 por creer que la tarea estaba hecha. Aquí estamos, viendo el Mundial por TV. Merecido. Indudablemente.

No basta con tener Messi, a Suárez o Neymar. El fútbol es y seguirá siendo un juego colectivo y en el que menos dotado siempre tendrá la opción del plantársele al más pintado. No cuesta tanto entenderlo, pero sí aceptarlo.

PRÓXIMOS PARTIDOS

ÚLTIMA FECHA

TABLA DE POSICIONES

NOTICIAS RECIENTES DE COLO COLO

    Noticia
    Noticia:

    Default

    ¡Gol!

    '