Por: juan carlos villalta

Peor... imposible

El desenlace que se produjo con la eliminación de Colo Colo al paso siguiente de Copa Libertadores era casi previsible.

La circunstancia de llegar a jugar con Palmeiras en su propio reducto, tras una derrota sufrida en el estadio Monumental por 2 goles a 0, hizo que la misión se tornara prácticamente inalcanzable.

Sumamos a ello diversos factores que se fueron agregando y que fueron haciendo lo que podría denominarse "la tormenta perfecta". En efecto, el bajo rendimiento de Colo Colo en la competencia con una seguidilla de derrotas, un equipo que no lograba entusiasmar ni ilusionar, y que incluso en su propio estadio y con su público caía derrotado o bien mostraba serias vacilaciones futbolísticas, tanto en la confección del equipo como en los rendimientos individuales y en el diseño, que desde la llegada del técnico Héctor Tapia éste mismo impuso, jugaron en contra del equipo popular.

Héctor Tapia es un técnico conservador y pragmático, cuyas virtudes pasan por otros aspectos: su serenidad, su manera de relacionarse con el grupo, su caballerosidad, su rol de buen comunicador en las buenas y en las malas; todas estas virtudes las destaco. Sin embargo, desde el punto de vista de su sistema de juego, de la alineación de sus equipos, la verdad es que el entusiasmo que despierta, al menos en lo que respecta a este comentarista, es poco.

También la circunstancia de que Palmeiras se presentaba quizás en su mejor momento tras muchos años de ausencia en la Copa Libertadores, sumado al hecho de ser el líder en la competencia brasileña, ya son palabras mayores y ayudaron a conspirar contra Colo Colo. Además el hecho de llegar a esta instancia tras 21 años también es un hito importante para el equipo brasileño y fue un aliciente extra.

Todo se fue juntando, pero lo que más agravó la situación fue, evidentemente, la derrota en el estadio Monumental por 2 a 0 y con ello vino un pánico escénico tremendo que caracteriza a muchos técnicos y a muchos equipos. Parecía que la selección nacional y otros equipos en el ámbito internacional, con otros sistemas, otros entrenadores con más atrevimiento y con más audacia, ya habían dejado atrás el temor a no caer derrotada por cifras abultadas. Al parecer esto aún no se ha superado.

Dio la sensación con la alineación, con el discurso previo, con la forma en que posicionó al equipo en la cancha y por la forma en que se planteó el partido, que Colo Colo no iba a sufrir un papelón. ¡Y es cierto, lo logró! Héctor Tapia y su equipo lograron no sufrir una goleada, sin embargo no se presentó nunca con un equipo potente, vigoroso, ambicioso y de sueños. Colo Colo llegó como un equipo derrotado y yo diría que casi derrotado, de rodillas, a jugar su compromiso de vuelta con Palmeiras. Vio que el gigante era difícil de vencer, agrandó al gigante al tal punto que entregó toda iniciativa y junto con ello arriesgó poco con escasas llegadas al arco contrario.

La historia señala que en Brasil es difícil ganar, es cierto, pero los equipos que al cabo se atreven, que van en busca de resultados, que generan alguna actividad ofensiva, posiblemente no se vengan con la victoria (algunas veces sí), pero sí demuestran que en fútbol jamás se debe perder el amor y la dignidad futbolística.

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