Por: Juan Carlos Villalta

No es falta de proceso. Es un mal proceso

Bastaron dos partidos para que buena parte del medio, entendiendo por éste lo que se llama "la familia del fútbol", entrenadores, jugadores, aficionados y, por cierto, comunicadores, se dieran cuenta de la falta de capacidad del DT Héctor Robles, para conducir a una élite de futbolistas. Porque conducir es algo más que dirigir a una selección. No es fácil hacerse cargo de un puñado de jugadores que se supone son los mejores del área formativa. Por muy mal ojo que se tenga para escoger, la mayoría de estos jugadores ya han incursionado en el fútbol profesional y, alguno de ellos, incluso con mayor brillo que el mostrado jugando por la Selección.

El Sudamericano del 2017 disputado en Ecuador puso en evidencia las debilidades y confusiones tácticas de Héctor Robles. Es más, ya su pasado nos recuerda a un jugador agresivo, brusco y de notorias deficiencias técnicas. Su liderazgo no posee los atributos básicos como para transformarse en un referente para el grupo que dirige. Sus ideas no convencen, su lenguaje es básico y transmite más confusiones que convicciones.

Es cierto que en el camino se encontró con medalla dorada en los Juegos ODESUR en Cochabamba. Asimismo, los amistosos previos al debut con Bolivia insinuaron una recuperación futbolística, pero ambas actuaciones tampoco me parecieron suficientes porque entendía que aún persistían en su discurso y en su juego flaquezas tácticas que, al cabo, pronto le pasarían la cuenta.

Es más, la Selección aún puede entrar al hexagonal. Es difícil y deberá demostrarlo frente a Brasil y Colombia. Aun así, lo malo ya no puede borrarse.

Pero el problema no es clasificar o no a torneos internacionales o a un Mundial (Polonia) y cabe preguntarse si con el fútbol exhibido hasta ahora podrá ser un animador de estas competencias. Una clara demostración de lo que señalo es lo acontecido con la selección Sub 17 que tras una clasificación, donde no mostró un gran nivel, viajó al Mundial de India y quedó rápidamente en el camino.

Hay quienes ven estos fracasos como el resultado de divisiones formativas abandonadas por los clubes, de carencia de infraestructura, de falta de recursos económicos y, finalmente, a la ausencia de la tan manoseada frase "proceso". Pueda que en rigor algo de verdad en esta aseveración exista. Siempre lo que abunda no daña. Pero sostengo que esta Selección tenía un proyecto y venía de un proceso. Tuvo un tiempo aceptable para su preparación, tuvo rivales de jerarquía, contó con una infraestructura adecuada (mejor que la de Venezuela, Bolivia, Paraguay, por nombrar algunos países). Por eso que los males hay que focalizarlos bien para no errar en las soluciones. Y ellos están en la cancha, en su juego, en sus formas, en su liderazgo.

Las urgencias apremian y lo plazos son reducidos. Pero en el fútbol todo puede suceder... Pero el mal ya está hecho.

PRÓXIMOS PARTIDOS

ÚLTIMA FECHA

TABLA DE POSICIONES

NOTICIAS RECIENTES DE COLO COLO

    Noticia
    Noticia:

    Default

    ¡Gol!

    '