Por: Roberto López

Lo justo es justo

Se podrá discutir la forma, pero en ningún caso la justicia del ascenso de Coquimbo Unido. El "Pirata" está de vuelta en la máxima categoría tras más de una década en la serie B.

Patricio Graff sostuvo su proceso iniciado la pasada temporada y la constancia le dio los frutos esperados. En 2018 el argentino pudo meter mano a su antojo en la conformación del plantel y pese a un inicio irregular, supo sobreponerse y dejar en el camino a los, en teoría, favoritos.

Cobresal dominó la primera parte del torneo pero no supo sostenerlo. Cobreloa y Wanderers despertaron con la llegada de Rodrigo Meléndez y Miguel Ramírez respectivamente, pero ya era tarde. Los "Piratas" prácticamente no flaquearon en la segunda parte del torneo y lograron administrar la ventaja obtenida.

En el recuerdo eterno quedarán los nombres del portero Matías Cano, del joven defensor y capitán Diego Carrasco y, por supuesto, el del delantero Rodrigo Holgado. El atacante argentino llegó como un perfecto desconocido y terminó siendo la figura del ascenso aurinegro.

¿Jugaba bien Coquimbo? Dentro de lo planteado por el entrenador y de los estándares de la categoría, sin duda. La Primera B no da tanto espacio para el lucimiento. El ascenso es lucha, sacrificio y entrega. Eso Coquimbo Unido lo interpretó a la perfección y es, por lo mismo, el justo campeón.

Cobreloa se quedó en la antesala del festejo pero tendrá otra oportunidad. Los nortinos esperan por Cobresal, Santiago Wanderers, Valdivia o Santiago Morning, para definir al segundo ascendido. Pronóstico reservado, aunque por el momento que viven de la mano de Miguel Ramírez, los verdes deberían asumir cierto favoritismo. No me atrevería a descartar a un Cobresal que parece haber vuelto a la vida en el último tramo del torneo. Menos opciones parecen tener valdivianos y bohemios, pero los del "Torreón" han tenido una campaña fuera de todo pronóstico de la mano de los goles de Gustavo Lanaro y la dirección técnica de Jorge Aravena. Arriesgado lo de Morning, que cambió de técnico a falta de una fecha para el término del torneo.

Justo es lo que pasó arriba y justo fue el desenlace del descenso. San Marcos hizo todo para bajar y terminó perdiendo la categoría. De la mano de Ariel Pereyra pelearon por subir en 2017 y si bien no lograron el objetivo, parecía que las bases estaban sentadas para ir por la revancha en 2018. Pero no. Luis Musrri asumió el desafío de conducir al elenco del "Santo", pero ya no era el mismo plantel competitivo del año recién pasado.

Hernán Godoy trató de apagar el incendio con un plantel mal reforzado y a ratos lo consiguió. Al final le puso más bencina al fuego con sus declaraciones y el equipo terminó previsiblemente hundido. Tal como sucedió en 2005, cuando los celestes dejaron de ser Deportes Arica y dieron paso a San Marcos.

En la B se hizo justicia. Para bien y para mal. Lo que es justo es justo y eso, en este caso, es la pura verdad.

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