Por: Juan Carlos Villalta

¿El ocaso de un ídolo?

Nadie imaginó, ni menos el propio Mauricio Pinilla, el desenlace que tendría su alocada aventura -álgidos momentos incluidos- de los últimos días. La situación, aparentemente confusa, terminó como suele ocurrir con todas las cosas y en todos los casos: despejándose, aclarándose.

La declaración oficial de Universidad de Chile es serena, escueta, pero firme, y crea un necesario escenario para un mejor futuro de su técnico Frank Kudelka, que también en los últimos minutos se transformó, sin quererlo, en un personaje determinante en la toma de decisiones azules.

Dejemos a un lado los deseos, a veces desmedidos, del propio Mauricio Pinilla para obtener mejores rentas, y que aprovechó la oferta de Colón de Santa Fe para constituir una herramienta de presión hacia la dirigencia laica, que recién le había prorrogado su contrato, pero que en extensión no era quizás el deseado por el atleta. Incluso a lo mejor a nivel salarial.

Se sabe que Colón le ofreció más años de contrato y, además, mejor sueldo. Pinilla no lo pensó dos veces, si es que estamos explorando escenarios posibles que quizás se cruzaron en algún momento por la mente de Pinilla. Ya ese solo hecho, si así fuere, es constitutivo de un acto a lo menos de deslealtad o desamor hacia la institución por la que públicamente profesó, a pocos días de su llegada, un cariño indestructible.

Si exploramos en razones de índole familiar podemos equivocarnos: sería navegar en aguas difíciles porque caen dentro del ámbito de la intimidad, de la familia, de aquello que en alguna medida no debiera ser abordado para justificar.

Lo concreto es que Mauricio Pinilla, al final de cuentas, se quedó sin pan ni pedazo. La Universidad de Chile ya no lo acepta, sus compañeros ya no lo quieren, el técnico lo ha desestimado y sólo le queda un camino, no exento de obstáculos: Colón. Y esta ruta postrera se complicó porque el club santafesino lo necesitaba con urgencia y, en ese sentido, Pinilla no le cumplió y no pudo jugar hoy frente al Sao Paulo de Brasil.

No es todo. Pinilla puede quedarse sin jugar producto de dos cosas. Primero, si nadie se hace cargo de la indemnización que está cobrando Colón al verse perjudicado por haber firmado un contrato con un jugador que le fue esquivo en los últimos momentos.

¿Su finiquito? La firma o la ausencia de firma del documento que está en el escritorio de Ronald Fuentes es indiferente para la "U". Pero obviamente, para poder jugar en otro equipo, tendrá que firmarlo.

La segunda complicación podría venir desde Suiza: la posible multa o infracción que podría aplicarle la FIFA a petición de Colón si no se cumple con la indemnización solicitada públicamente por el cuadro argentino.

Un oscuro panorama para un hombre que al regresar al país generó dudas sobre el octanaje de su aporte. En rigor, a pesar de los intervalos, intermitencias y de sus afanes protagónicos de índole farandulesco, aportó una buena cuota de goles y una buena dosis de fútbol a un equipo que hoy se ve desconcertado y anémico.

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