Lunes 3 de diciembre de 2018
Por: Juan Carlos Villalta

El juicio final

Cayó el telón y comienza el matiz de la serena reflexión, es decir, el análisis final.

Universidad Católica, fue el mejor y el más regular, por ende, no se puede discutir su calidad de campeón. Pero ser el mejor no necesariamente significa ser el "Gran Equipo". Su gran aporte fue la regularidad y su adaptación al juego de los equipos que enfrentó. Aued y Fuenzalida fueron sus dos grandes figuras y Dituro, que con sus intervenciones permitió triunfos que en años anteriores significaban derrotas.

Universidad de Concepción de la mano de Francisco Bozán logró un funcionamiento y una estructura táctica definida. No es un equipo brillante y su fugaz y fallido paso por la Copa Libertadores así lo demostró. Fue un fiel escolta de Universidad Católica y difícilmente podrían encontrarse ambigüedades en sus estilos y objetivos.

Universidad de Chile de la mano de Kudelka logró resultados impensados y sorteó dificultades a su llegada que casi lo desastibilizan (el bullado caso Pinilla, la intempestiva salida de Araos y la salida de Reyes). Sus logros más bien caen en el campo numérico, quedándole un gran margen para introducir sus convicciones tácticas, que nunca pudo aplicar por diversas razones. Sus críticas públicas hacia sus jugadores y a sus propios errores constituyeron un saludable aspecto diferente al que estamos acostumbrados. Sin duda, en ese sentido una contribución novedosa.

Antofagasta logró ser un animador que bien pudo llegar a lugares aún más de avanzada. Interesante el aporte táctico de su técnico Ameli. El venezolano Bello fue su gran figura extranjera y su lesión le impidió en los últimos partidos mejores éxitos. De todas manera consiguió una inédita clasificación a la Copa Sudamericana.

Colo Colo fue la gran decepción aún cuando se esgrima el haber llegado a los cuartos de final de la Copa Libertadores y haber alcanzado un cupo para la próxima Sudamericana. Su deslavado juego y su limitadas aspiraciones tácticas hicieron del elenco popular un participante decorativo.

Unión la Calera tuvo una caída estrepitosa en los tramos finales coincidente con la salida de sus figuras Brian Fernández y del arquero Arias, que le restaron el mérito que inicialmente había logrado su técnico Víctor Riveros. Logró, no obstante, una inédita clasificación a la sudamericana.

Unión Española por cabeza se metió a la Sudamericana. Marcada su campaña por fraccionamientos internos e institucionales impidieron posiblemente mejores resultados de los obtenidos. Impresentable la designación de su Gerente Técnico, Fernando Díaz, reemplazando a Martín Palermo como entrenador, particularmente por la forma.

En O'Higgins llegó tarde Figueroa a la fiesta futbolera pero en corto tiempo logró transformar a un equipo en franca declinación de la mano de Larriera. Figueroa le dio carácter, personalidad y una orientación táctica que seguramente le dará dividendos la próxima temporada.

Huachipato fue en un momento "el que mejor jugaba" pero terminó en un gran desconcierto táctico. Es una fuente inagotable de jugadores formados en su cantera. Arma y desarma equipos, año tras año. Su técnico Larcamon, por su buena labor, fue ratificado para una nueva temporada.

Audax Italiano de la mano de J.J .Ribera logró algo que pocos creían: salvar al equipo de un descenso inminente y lograr en algunos momentos acercarse a los puestos de clasificación a las copas. Consolidó a la dupla Santos y Jeraldino, como una de las más potentes del campeonato.

Curicó Unido una sorprendente campaña inicial de Marcoleta nos permitió observar en un momento al mejor de los equipos. Un deleite a la vista. De la mano de Jaime Vera mantuvo esas características. Un equipo constituido por grandes individualidades, entre otros Blanco Gauna y su arquero Deschamps.

Everton con Torrente en la banca elevó un rendimiento que le permitió salir de un descenso que se veía casi definitivo. Subieron sus rendimientos sus laterales Rodríguez y Zúñiga. Ochoa volvió a ser el de antes y Rubio recuperó su capacidad goleadora.

Iquique: Con Jaime Vera logró un equipo tácticamente definido y con buenos rendimientos individuales. La llegada de Riffo no aportó mucho ni menos la de Musrri. Determinante la salida de su volante Diego Torres. En Bustamante tiene uno de los mejores volantes del torneo.

Palestino: con Ivo Basay logró el título de la Copa Chile y un cupo a la Libertadores. Su traspié frente a Everton en la penúltima fecha lo obligó a luchar hasta el final para no descender. Otro de los equipos que logró mejores rendimientos al cambiar de entrenador.

Temuco: ¡Increíble! Con una notable participación internacional y exhibiendo un juego de alta jerarquía, no obstante, se desmoronó inexplicablemente bajando gradualmente su rendimiento.

San Luis: otro de los descendidos. De la mano de Miguel Ramírez brindó un fútbol que iba más allá de la realidad de los jugadores con que contaba, terminó en el más absoluto desconcierto táctico con su salida. La llegada de Osella fue el detonante que terminó por demoler sus estructuras de juego. Mauricio Riffo llegó en las últimas fechas a intentar apagar el incendio pero el fuego ya había consumido todo.

Una reflexión final, no fue un torneo de calidad pero el dramatismo de las fechas finales quizás elevó en forma desmedida una aparente jerarquía. Pero más bien estimo que el festín de cupos a torneos internacionales lo permitió.

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