Por: Juan Carlos Villalta

Complejo escenario para la U

La presentación por tutela laboral y la denuncia por vulneración de derechos fundamentales con ocasión de lo que, el demandante Mauricio Pinilla estima un despido indebido, va aparejada al pago de una serie de peticiones económicas que bordean los dos millones de dólares y que, obviamente, de ser vencida, debiera asumir Azul Azul.

En rigor, uno no debiera sorprenderse de esta demanda toda vez que el Sifup, en declaración pública, ya advertía las desprolijidades que, a su juicio, habría cometido la institución universitaria. Es más, buena parte de sus argumentos, los recoge la presentación de Pinilla.

Las argumentaciones del abogado, son sólidas y basadas en principios jurídicos que, desde la dictación de la ley 20.118,- conocida como el Estatuto del Jugador,-han ido generando una verdadera doctrina que los Juzgados Laborales han ido acogiendo en favor de los jugadores de fútbol. Basta señalar que, a partir de dicha ley, éste es considerado como un trabajador común, con abstracción de las peculiaridades de caracterizan esta actividad deportiva.

Resumiendo, el demandante Pinilla refuta la tesis de la U en el sentido que el contrato entre ambos terminó de común acuerdo y que, como consecuencia de ello, los derechos económicos y federativos fueron transferidos al Club Colón de Santa Fe y, además, con el consentimiento del propio jugador.

Ataca con dureza la actuación de Ronald Fuentes y del abogado José Joaquín Lazo acusándolos a uno de falsear los hechos y al otro de ignorante.

Los puntos claves a resolver por el Tribunal se reducen a los siguientes: ¿Existió una oferta de Colón a Pinilla?, ¿existió un finiquito en los términos que la ley establece?, ¿remitió la ANFP el certificado de transferencia del jugador al elenco argentino?

Posiblemente la originalidad de esta demanda radica en que recurre a los Tribunales, además, por tutela laboral basándose en que se habrían vulnerado al menos dos garantías fundamentales que protegen al trabajador: su honor y su libertad laboral.

Pero estas complejidades jurídicas y expectativas económicas a las que legítimamente aspira Mauricio Pinilla,- de comprobarse los hechos que denuncia al Tribunal,- son aspectos que no caen en el ámbito estrictamente deportivo y, es muy posible, que pese a su victoria jurídica, su imagen de ídolo de la U quede un tanto deteriorada.

Finalmente, el abogado de Pinilla hace una serie de exigencias que pretenden poner a ejecutivos y directores de su exinstitución prácticamente de rodillas, pensando que eso podría devolverle su honor mancillado.

Ciertamente una exageración.

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