Columna
Por: Juan Carlos Villalta

¿QUÉ CULPA TIENE SALAH?

Una vez más falla el entorno comunicacional de la ANFP, con ocasión de la bullada negativa de Claudio Bravo a participar en la selección en los partidos contra Suecia y Dinamarca y que, sin duda, afectan el inicio del trabajo del DT Reinaldo Rueda.

Despejemos un tema, a mi juicio, central. ¿Tiene derecho un jugador , en este caso el capitán, a exigir la contratación de un profesional para trabajos específicos en su beneficio y en el trabajo de futuros arqueros? Sí, tiene derecho, más aún cuando expresa que los encargados de esta función no lo hacían, a su juicio, en forma eficiente y que incluso, habrían sido responsables de haberle tratado mal una lesión. Consideremos que está petición , además, Bravo la efectuó reservadamente a quien correspondía y en el momento oportuno.

Pero una cosa muy distinta es aceptar la solicitud. En este sentido, El DT Reinaldo Rueda no sólo recibió está queja sino que se habría comprometido a tramitarla. Y ahí está el problema: no sólo escuchó esta inédita exigencia, sino que la transmitió a la ANFP, que habría alcanzado a efectuar diligencias para materializarla y ya se habla de ciertos mensajes por whatsapp dirigidos a Julio Rodríguez. Claudio Bravo ha insistido también en un cierto compromiso de Rueda de darle respuesta a su requerimiento dentro de determinado plazo.

Si así se hubiera iniciado este embrollo , Rueda debió abortar de inmediato esta exigencia de Bravo, por descomedida y porque afectaba directamente la composición del cuerpo técnico del que el caleño es responsable exclusivo en su conformación.

El error entonces fue haber dado curso a la condición impuesta por Bravo. Con ello, el DT mostró cierta flaqueza y debilidad y, de paso, alentó sus expectativas y su indisimulado deseo de continuar siendo escuchado y considerado como un jugador que impone liderazgos y criterios.

Si en ese mismo Rueda hubiera desestimado la demanda,habría generado un acto de autoridad muy potente y necesario en este complejo momento que afecta a la selección. Obviamente, en esa misma reunión debió señalarle que confiaba plenamente en las competencias de sus profesionales, y particularmente , de aquellos encargados del trabajo de arqueros.

En la conferencia de prensa, al iniciar su trabajo, Rueda no sólo obvió este tema: además dejó la sensación de que su periplo por Europa había sido exitoso. Nadie imaginó lo que estaba sucediendo en las sombras y menos que , insisto, Rueda ya había involucrado a la dirigencia de la ANFP haciéndola partícipe de un tema que debió ser resuelto en el ámbito del plano técnico.

Y más inentendible me resulta el haberlo convocado a sabiendas que era imposible e inconveniente su presencia.

La directiva de la ANFP debió mantenerse al margen advirtiendo que correspondía a los cuerpos técnicos resolver éste y otros temas similares y limitándose sólo a respaldar, a través de una declaración oficial, lo resuelto.

Hasta el momento, Rueda -que a mi juicio debió comunicar a la opinión pública lo ocurrido en el encuentro con Bravo y sus pormenores-, mantiene el silencio.

¿Qué culpa tiene Salah en este capítulo?

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