Por: Roberto López

Clarito

De Reinaldo Rueda es muy poco lo que se puede decir en cuanto a la impronta futbolística que le ha dado a la selección nacional. Ha jugado poco para ser evaluado. Criticarlo o alabarlo sería mentir. Humo.

Caso contrario pasa con sus postulados centrales como técnico de La Roja: Disciplina, renovación y convicción.

No hablo de disciplina desde el punto de vista de las faltas al comportamiento, todavía no ha pasado. Pero sí se puede hablar de disciplina respecto al compromiso que espera el entrenador de parte de los jugadores en su proceso. No hay privilegios para nadie, ni aunque te llames Claudio Bravo.

El portero quiso tener gente de su confianza a su lado y la respuesta fue negativa. Bravo optó por marginarse. Rueda le dio la opción de repensar su postura, pero el ahora excapitán de Chile se mantuvo inamovible. Punto y final. No habrá nuevas charlas para tratar de convencerlo. No hay por qué rogarle. Si quiere venir, viene y si no, sería. Muchas gracias por todo y que te vaya bien. Así debe ser.

Valiente Rueda en una era donde los camarines tienen mucho poder y una postura como ésta podría pasarle la cuenta. Un costo que el colombiano parece dispuesto a pagar.

La renovación es otro tema central. El exseleccionador de Ecuador, Honduras y Colombia, tiene como meta principal buscar el recambio para la generación bicampeona de América. Varios están en etapa avanzada de su carrera y no estarán en la mejor condición si es que Chile logra clasificar a Qatar 2022. Ya lo ha dicho el técnico, la Copa América 2019 es sólo un paso intermedio hacia el objetivo final.

El deté busca nombres. En la liga local y fuera de ella. Algunos impensados y otros bastante obvios, aunque hasta ahora no había sido tan categórico a la hora de cerrarle las puertas de su proceso a nombres emblemáticos. Cambió la cosa.

Esteban Paredes y Jorge Valdivia no van más. Doloroso quizás, pero justificado. Una cosa es la liga chilena y otra la alta competencia. El delantero y el volante rinden en nuestras canchas. Indudablemente. En buena medida por sus condiciones innatas, pero también -en un porcentaje no menor-, por el bajo nivel de nuestra competencia. Reinaldo Rueda lo sabe y lo aquilata a la hora de desarrollar su plan, ése en el que ni el "Tanque", ni el "Mago", tienen cabida.

Está tan convencido el nuevo entrenador nacional de que su decisión es lo mejor para el equipo -en el mediano y largo plazo-, que decidió prescindir de Valdivia pese a que en Chile no hay otro "10". Tema complejo, porque él visualiza sus equipos con un jugador de esas características. Esta vez buscará las variantes que le permitan suplirlo. Menudo desafío.

Rueda es un hombre de convicciones. Queda claro. Con ellas pretende ejecutar su proyecto y por ellas será juzgado en un medio siempre veleidoso. No sólo las expone, también las lleva a la práctica sin temor. Gary Medel es el caso más emblemático. El "Pitbull" destaca en la liga turca como un eficiente central y en ese puesto se consagró en el equipo de Bielsa y Sampaoli. No va más. Gary con Rueda jugará de volante porque así lo tiene contemplado el colombiano. La altura de los defensas centrales es un factor determinante para él a la hora de interactuar en la alta competencia.

Reinado Rueda no sólo es claro en sus conceptos, además es valiente y hasta ahora coherente con lo que dice y hace. Los resultados tendrán la última palabra. Así es el fútbol y él, sin duda lo sabe mejor que nadie.

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