Por: Roberto López

Carácter cruzado

Se dijo hasta el cansancio en la semana. La UC contra Colo Colo se jugaba bastante más que un clásico. Los cruzados se debían a sí mismos una prueba de jerarquía.

Son punteros y hace rato que lo son. Eso sí, su juego nunca ha terminado de convencer del todo al siempre exigente paladar de su fanaticada. En la primera parte del año fue la solvencia defensiva la que sostuvo la campaña. En la segunda mitad han sufrido bastante más.

El equipo de Beñat San José pasó la prueba y lo hizo con honores. Se enfrentó a un Colo Colo que no venía de jugar a mitad de semana y que, a diferencia del juego con Antofagasta, estaba completo.

Paredes, Valdivia, Barrios y compañía llegaron hasta San Carlos de Apoquindo con la misión de mantener alguna ilusión de cara al campeonato, pero también con el aval de un rendimiento implacable en clásicos en los últimos años. Hace tres temporadas que no perdía con la UC y hace dieciséis juegos que no sabía de caídas ante sus dos más enconados adversarios, Católica y la U.

Los universitarios se hicieron respetar en casa. No lucieron en la primera parte y cuando pasaron susto –justo después de la apertura de la cuenta-, supieron sostener la ventaja. Con lo justo, pero lo hicieron. La UC jusificó la victoria en cancha y hasta pudo ser por cifras más amplias, pero se encontró con un Agustín Orión que, pese a la derrota, tuvo una buena jornada en el arco albo.

Es cierto, a esta Católica, a ratos, le falta lucimiento. Casi siempre gana con lo justo y sufriendo más de la cuenta, pero es un equipo muy regular. No en vano, sólo ha caído una vez en 24 jornadas. Pese a tener un plantel con menos variantes que los que ofrecen, por ejemplo, Colo Colo o Universidad de Chile, se las ha ingeniado para optimizar su rendimiento.

San José y su cuerpo técnico además han debido lidiar, además, contra el infortunio de las lesiones. David Llanos, Branco Ampuero, Germán Voboril y otros tantos elementos, han tenido un año con bastantes complicaciones.

Han respondido los juveniles. David Henríquez en su minuto, César Múnder e Ignacio Saavedra en la segunda mitad de la temporada, no sólo han sumado minutos para cumplir con la normativa del jugador sub 20, también han sido un aporte.

Pero los canteranos no están solos. El delantero cubano se transformó en el complemento ideal para Sebastián Sáez en ataque. Lo mismo ocurre con Saavedra en el sector medio. Aued ha tenido en el juvenil un complemento ideal para su labor. Los nóveles jugadores universitarios tienen condiciones pero son sus compañeros más experimentados los que los orientan y guían en el terreno de juego.

Dituro, Lanaro, Fuenzalida, Aued y Buonanotte -también Cristián Álvarez cuando le ha tocado actuar- son la columna vertebral de los cruzados. No sólo futbolísticamente hablando. Son ellos los que ejercen el liderazgo futbolístico y emocional del equipo.

El torneo entró en la recta final y en Católica saben que no será sencillo. Aunque estén allá arriba en lo alto y con distancia sobre el resto, no habrá margen para confiarse. De sus últimas seis presentaciones, los cruzados deberán jugar cuatro en condición de forasteros.

Para levantar la copa los estudiantiles deberán tener bastante más que fútbol. Deberán mostrar categoría y buen fútbol, pero también mucho aquello que, hasta ahora han tenido: carácter. Mucho carácter.

PRÓXIMOS PARTIDOS

ÚLTIMA FECHA

TABLA DE POSICIONES

NOTICIAS RECIENTES DE COLO COLO

    Noticia
    Noticia:

    Default

    ¡Gol!

    '