Por: Roberto López

Buen esfuerzo

Meritorio lo de Colo Colo frente a Corinthians. El equipo de Tapia fue superior en todas las facetas del juego a los brasileños. Ganaron 1-0 y pudieron ser más. El juez Roldán quedó debiendo un claro penal en favor de los albos.

El libreto fue predecible. El local salió por la victoria y el visitante le cedió la iniciativa. No fue sometido ni mucho menos, pero la pasó mal por largos pasajes. Se quedó con uno menos, pero aún así, sobre el final, tuvo dos chances que bien pudieron significar el empate. Era injusto, pero pudo ser.

La línea de tres que dispuso el DT del "Cacique" se vio bien. En rigor prácticamente no fue exigida. Lo más destacado fue el casi gol de Zaldivia en el inicio del compromiso, pero Cássio lo evitó.

En el medio estuvo la clave. Carmona y Baeza fueron determinantes. Quitaron y se dieron maña de aportar en ofensiva. Carlos Carmona anotó el único gol. Ni más ni menos. Valdivia estuvo en lo suyo: metió una asistencia fenomenal para el centro de Opazo, que terminó en el único tanto de la noche y generó otros tantos avances. Se fue diluyendo, productor del cansancio.

Arriba quedaron algo en deuda. Barrios estuvo más cerca de definir y Paredes apenas tuvo una chance clara. Ambos se toparon, era que no, con la reacción presta de la figura del partido: el portero Cássio.

Lucas se movió por todo el frente del ataque pero no logró ser el arma letal que se esperaba. Paredes dejó en claro, una vez más, que una cosa es el torneo local –donde se florea cada vez que quiere-, y otra bien distinta la arena internacional. En esa en la que marcar diferencias con 38 años a cuesta ya no es tan sencillo. Más si al frente hay un rival de categoría y experiencia.

¿Vaso medio lleno? Colo Colo ganó el partido, sacó ventaja mínima y no le anotaron gol de visita. Si marca en el juego de vuelta, podría ser vital a la hora de definir la llave.

¿Vaso medio vacío? El "Cacique" dio su mil por ciento, no su cien por ciento. El mil por ciento y aún así, sólo ganó gracias a un despeje mal hecho del arquero adversario.

Corinthians todavía no jugó. Los paulistas se dedicaron a esperar y enredar el juego. Alegaron por todo y hasta se ganaron una expulsión que pudo costarles mucho más caro. Está por verse qué pasará cuando los brasileños se decidan a jugar. Si Ángel Romero deja de reclamar y aporta lo que sabe, quizás la suerte del Timao pueda cambiar en casa.

Fue un buen esfuerzo y un justo premio para los albos. Por ahora, sólo eso.

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