Por: Juan Carlos Villalta

Adiós, Quijote

El miércoles 24 de octubre nos dejó Francisco Nitsche, ex arquero de la Unión Española entre 1951 y 1965 y de la selección chilena en las décadas del 50 y 60.

Su medrada figura (por sobre 1,90 mts), le valió el apodo de "Quijote". Nitsche sintió el fútbol como él era: tranquilo, sin tanto ruido. Un arquero sobrio, sin nervios, inmutable.

Los inicios del Quijote se remontan a su colegio, el Instituto Nacional, donde suplía a Sergio Litvak, más alto que Nitsche, quien llegaría a ser campeón con la Universidad Católica en 1954.

Muy joven llegó a la Unión Española, donde esperó pacientemente su oportunidad, la cual llegó en 1951 frente a Green Cross, donde ingresó durante el encuentro y tuvo que ir a buscar el balón dentro de su arco en 6 oportunidades. Triste debut, pero que le sirvió para ganar experiencia.

Curiosamente ese año de 1951, la Unión Española salió campeona, pero sin contar en la titularidad con Nitsche. Sin embargo fue el inicio de una larga trayectoria en el cuadro hispano, que llevó a Nitsche a ganarse un lugar como un rojo más.

Perseverante, el Quijote no tuvo un debut fácil con la selección. En el Sudamericano de 1957 Uruguay le marcó un gol entre las piernas, y más tarde fue castigado junto a todo el plantel por indisciplina. Pero tuvo su revancha al año siguiente, cuando reforzando a Colo Colo ganaron un cuadrangular en Lima ante 3 equipos peruanos de primer nivel, siendo llamado "el héroe de Lima". El mismo Quijote declaró en su momento: "Es mi actuación inolvidable".

Repitió en 1965 una gran actuación en Lima con la selección, cuando en el partido de vuelta Chile vencía al Perú por la cuenta mínima con gol de Pedro Araya y ante un atiborrado estadio Nacional de Lima.

Amante del básquetbol (deporte que practicaba para entrenar), admirador de 2 porteros históricos: el argentino Julio Cozzi y el chileno Sergio Livingstone. Reconocía como jugadores extraordinarios al evertoniano René Meléndez y al gran Jorge Robledo.

Nitsche se ganó la fama de honesto. Incluso en jugadas confusas, más de un juez le consultó: "Nitsche, ¿es saque de valla o córner?" Con su honestidad deportiva, siempre respondía con lo que, en rigor, había pasado en el campo de juego.

Con esa serenidad que lo caracterizó en su vida personal y profesional, el flaco Nitsche nos dejó a los 87 años, dejando un legado incuestionable en el fútbol chileno.

El flaco nos deja como enseñanza que muchas veces en la cancha es mejor hablar con la actitud tranquila y ponderada que con la agresividad que hoy impera no sólo en los campos de juego chilenos, sino que en todas las latitudes.

Llamó la atención que el fin de semana el fútbol no le rindiera homenaje en las canchas.

¡Hasta siempre, Quijote!

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