Por: Juan Carlos Villalta

Ya no somos los mismos

Y es verdad. No lo es el país, no lo es el mundo y, como lo expresa el gran Pablo Neruda, no lo somos nosotros, las personas.

Particularmente, y entrando directamente en lo futbolístico, este grupo de jugadores es muy diferente al que integraba otras selecciones nacionales. Es que este grupo con Bielsa y Sampaoli se acostumbró a comer filete. Es más, acostumbró, a regañadientes de muchos connotados comentaristas, a que el aficionado también participara de este festín táctico que nos encumbró en el terreno internacional como la selección que más creció en los últimos años.

No tan sólo en relación con una medición con sus propios récords y formas de juego, sino que en el reconocimiento internacional.

Es una lástima que Pizzi no lo haya entendido en su integridad, reconociendo que es legítimo que tenga la libertad de escoger la forma de jugar que mejor intérprete su ideario táctico. Reconociendo además, los éxitos que ha logrado anteriormente aplicándolos.

Pero hay algo que Io delata. No sé si es el respeto desmesurado a los rivales, el temor a no perder, en no confiar en el tremendo material que tiene, o el conformarse con poco. En fin, lo cierto es que cuando ha jugado en el extranjero, la selección, al margen de los resultados, pierde su prestancia y su encanto.

Frente a Argentina, privilegió diseñar la planificación del partido con un excesivo respeto a un rival claramente inferior en funcionamiento y en individualidades, con la excepción de Messi, que fue casi un ausente.

Se dio cuenta demasiado tarde que el rival no era tan bravo, y que le cedía la iniciativa. En otras palabras, término jugando como debió hacerlo desde un principio. Y no lo digo sólo por los cambios, que es una buena demostración de lo que se viene sosteniendo, sino sobre todo por la disposición y actitud de juego mostrada en el segundo tiempo.

Esta crítica en alguna medida fue recogida por declaraciones aisladas de algunos jugadores post partido. Cuál más, cuál menos, se deslizaron ciertos cuestionamientos. Frases como "perdimos todo un tiempo", "este equipo se siente mejor cuando ataca", "estamos acostumbrados a no defendernos", resultan ser una buena síntesis de la frustración al haberse planteado el partido en forma diferente.

Es bueno ya que se entienda que este equipo rompe moldes y cánones tácticos, y que se siente más cómodo cuando se sacude de temores transmitidos por la banca técnica.

No variemos su menú, y sigamos permitiendo que nos ofrezca filetes tácticos, y no arroz con huevos.

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