Por: Roberto López

La vida en 90 minutos

Ilusión. Equipos al terreno de juego y estalla el Elías Figueroa con los más de nueve mil "caturros" y también con los más de quinientos "ruleteros". Cada clásico renueva las esperanzas de los adversarios, qué más enconados que Santiago Wanderers y Everton. Los verdes peleando por no bajar, los "oro y cielo" aún con alguna esperanza de ser campeones. Las estadísticas avalan al visitante. Casi siete años que no pierden con su más tradicional rival en Playa Ancha.

Frustración. El equipo de Pablo "Vitamina" Sánchez se para con personalidad en la cancha, pero los de Córdova golpean primero. Jean Paul Pineda remata bajo y Lobos nada puede hacer. Un hincha local me grita el gol en la cara. Me contuve. Queda tiempo para revertirlo. Los viñamarinos tienen el empate, pero los verdes golpean de nuevo. Otro más de Pineda. Cabeza gacha, corazón apretado. La derrota parece sentenciada.

Éxtasis. Los viñamarinos no se dan por vencidos y Óscar Salinas descuenta. Festejo alocado y el que me había gritado el gol en la cara enmudece. Se siente seguro, todavía están en ventaja. Todavía. Golazo de Everton que se grita a todo pulmón. Cuevas le pega imperfecto, pero qué importa. 2-2 y el clásico ya es partidazo.

Decepción. El visitante saca la "chapa" de favorito con que llegaba y se adueña de la pelota. Se suceden las opciones de gol, hasta que llega la fatalidad. Carreño la pierde en la salida y Cortés anota el 3-2 para el local justo antes que se acabe el Primer Tiempo. Otra vez abajo. Maldita sea.

Duda. Carreño se queda merecidamente en el vestuario. Jugó mal y se peleó con Pineda antes del término del primer lapso. Sánchez entiende que lo pueden echar y lo saca. Everton maneja el balón, pero cada contra porteña es una estocada. Partido de ida y vuelta. Los "wanderinos" no liquidan, los "evertonianos" no llegan al empate. Lo merecen.

Alivio. A nueve del final llega la explosión. Gol de "Paco" Venegas. Si no se puede ganar, bueno es no perder. Es un clásico y caer está prohibido. ¿Vas o no vas? Everton va porque la victoria parece posible. El campeonato está en juego.

Resignación. Marco Medel falla solo contra Lobos, casi se me para el corazón. Queda poco, pero queda. Lo tuvo Almeida, también Ochoa. Wanderers mal parado y Everton se va a la contra. Centro perfecto, Rubio solo contra el portero Castellón –increíblemente solo-, pero desvía. No se puede creer. Pitazo final y apretón de manos con el mismo tipo que te gritó el gol en la cara. Fue un partidazo. Pareció una vida. Bah, se nos pasó la vida por delante y en sólo noventa minutos.

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