Por: Juan Carlos Villalta

BIELSA - SAMPAOLI

No son muchas las oportunidades que nos proporciona Marcelo Bielsa de conocer sus pensamientos más profundos, ya no sólo en el ámbito futbolístico, sino además en formas de vida, principios éticos y de comportamientos deseables.

Hace un par de días, dando una charla en Brasil, una vez más pudimos deleitarnos con la claridad, profundidad y agudeza de su pensamiento. Además, sabroso para el futbolizado medio argentino por la referencia que hace a Jorge Sampaoli, recientemente contratado para dirigir la selección argentina.

"Sampaoli no es mi discípulo", sentenció Bielsa.

Detengámonos por un instante a analizar la realidad o falsedad de esta declaración. Se es discípulo de alguien cuando una persona - alumno o aprendiz- sigue a un maestro. Cabe preguntarse: ¿Jorge Sampaoli es alumno o aprendiz de Marcelo Bielsa? ¿Lo fue antes? ¿Lo es ahora? O si usted lo prefiere: ¿es Bielsa profesor de Sampaoli? En rigor no lo es.

La primera conclusión que se extrae entonces de esta afirmación de Bielsa de negarle la categoría de discípulo a Sampaoli, más que una ofensa o una odiosidad es la simple manifestación de una realidad.

Pero eso es sólo en los aspectos formales, en lo que dijo, en lo que se expresó. Porque hurgando ya en el contenido de estos dichos tampoco a mi parece que Sampaoli sea un discípulo pleno, total, devoto de los principios tácticos de Bielsa. Y ello, por mi experiencia acumulada en la observación de muchos de sus partidos.

Pero para fundamentar mejor esta impresión vamos a otra parte de la declaración de Bielsa en esa charla.

"Sampaoli es mejor que yo porque es capaz de ser flexible". ¿Qué quiso significar Bielsa con esta frase? Tal vez que para tener la calidad de maestro, hay que defender hasta las últimas consecuencias las propias ideas, métodos y doctrinas. Un maestro llega a ser tal, y genera en su entorno discípulos, cuando precisamente es capaz de sostener inflexiblemente su doctrina, en la especie, su táctica. Sólo en ese instante se forma este vínculo tan potente que transforma a unos en maestros y a otros en alumnos.

Ahora bien, Sampaoli es un buen alumno. Es más, es un alumno aventajado de Bielsa pero no es su discípulo.

¿Puede en algún momento el alumno superar al maestro? Posiblemente, pero para ello se debe transitar un camino muy difícil, sortear muchas dificultades, no caer en tentaciones fáciles, ni en claudicaciones que distorsionen el ideario del maestro.

Sencillamente, debe superarse al maestro siendo el mismo alumno que se deslumbró a la luz de los principios tácticos de su maestro. Esa condición básica, con su flexibilidad y acomodos a diversas realidades de juego, por exitoso que haya resultado, lo aleja definitivamente de Bielsa. Por eso hace bien Bielsa en poner las cosas en su lugar.

Cosa diferente es el legítimo derecho que tiene el alumno de abandonar los principios de su líder o maestro, y con ello ser más exitoso en la obtención de resultados. Eso se puede lograr y Sampaoli es un ejemplo de ello. Pero jamás llegará a ser un maestro de nadie. Ni menos de Bielsa.

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